domingo, 14 de octubre de 2018

SOBRE LA CANONIZACIÓN DE PABLO VI

(tomado del artículo Francisco, Teilhard de Chardin y el panteísmo,
por Miles Christi)
                       versión pdf, aquí
Siniestra iconografía  del neo-santo
                                                                                                                  En la encíclica Mirari vos, en 1832, Gregorio XVI dice que « de esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión[1]. » § 10

Ahora bien, es menester recordar que el culto del hombre y de su conciencia erigida en valor absoluto -quintaesencia del modernismo- no es exclusivo del pontificado de Francisco[2], como ingenuamente lo imaginan los “conservadores conciliares” escandalizados por las impiedades bergoglianas, sino que fue proclamado orgullosamente por Pablo VI en el mensaje de clausura del CVII. He aquí sus palabras:

« El humanismo laico y profano ha aparecido, finalmente, en toda su terrible estatura y, en un cierto sentido, ha desafiado al Concilio. La religión del Dios que se ha hecho Hombre, se ha encontrado con la religión -porque tal es- del hombre que se hace Dios ¿Qué ha sucedido? ¿Un choque, una lucha, una condenación? Podía haberse dado, pero no se produjo. La antigua historia del samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio. Una simpatía inmensa lo ha penetrado todo. […] Vosotros, humanistas modernos, que renunciáis a la trascendencia de las cosas supremas, conferidle siquiera este mérito y reconoced nuestro nuevo humanismo: también nosotros -y más que nadie- somos promotores del hombre[3]. »

Este culto del hombre, concebido como un “dios” en devenir por vía evolutiva, es propio de la gnosis luciferina. Me permito citar aquí un texto poco conocido del cardenal Montini, extraído de una conferencia intitulada Religión y trabajo, pronunciada el 27 de marzo de 1960 en Turín, en el teatro Alfieri, que puede leerse en el volumen de la Documentation Catholique del año 1960, en la página 764, correspondiente al número 133, y publicado el 19 de junio de 1960. Doy la referencia con lujo de detalles para quienes no pudieran dar crédito a sus ojos, y no sin razón, tan sorprendentes resultan las afirmaciones del cardenal Montini. He aquí las palabras de aquel que tres años más tarde llegaría a ser papa y que promulgaría los documentos revolucionarios del CVII en 1965:

« ¿Acaso el hombre moderno no llegará un día, a medida que sus estudios científicos progresen y descubran leyes y realidades ocultas bajo el rostro mudo de la materia, a prestar oídos a la maravillosa voz del espíritu que palpita en ella?  ¿No será ésa la religión del mañana? El mismísimo Einstein previó la espontaneidad de una religión del universo[4]. »

El espíritu que « palpita » en la materia, la « religión del mañana », que sería una « religión cósmica », una « religión del universo »: aquí están los fundamentos de la gnosis evolucionista teilhardiana, con el culto del hombre en vías de divinización. Como si esto no fuera suficiente, que un cardenal de la Iglesia invoque en materia religiosa la autoridad de un judío socialista que reivindicaba una « religiosidad cósmica » fundada en  la contemplación de la estructura del Universo, compatible con la ciencia positivista y refractario a todo dogma o creencia, es para quedarse atónito.

Cuando en 1929 el rabino Herbert S. Goldstein le preguntó: « ¿cree Ud. en Dios? », Einstein respondió:
« Yo creo en el Dios de Spinoza que se revela en el orden armonioso de lo existente, no en un Dios que se preocupa por el destino y las acciones de los seres humanos[5]. »

Y en una carta dirigida en 1954 al filósofo judío Eric Gutkind, Einstein escribió:
« Para mí, la palabra Dios no es sino la expresión y el fruto de debilidades humanas y la Biblia una colección de leyendas, por cierto honorables, pero primitivas y bastante pueriles. Y esto no lo cambia ninguna interpretación, por sutil que sea[6]. »

Lo que equivale a decir que el Dios de Einstein no es otro que el Deus sive natura del filósofo judío Baruch Spinoza, que en su doctrina panteísta identificaba a Dios con la naturaleza. Tal es la « religión del universo » que profesaba Einstein y que evoca con admiración el Cardenal Montini en su conferencia, y en quien el futuro pontífice se inspira para vaticinar una « religión del porvenir » destinada a ocupar un día el lugar del cristianismo. Cuando se piensa que este hombre pronto será elegido Sucesor de San Pedro, y que es él quien más adelante promulgará los documentos novadores del CVII, abolirá la Misa católica, inventará una nueva[7] con la contribución de « expertos protestantes » y modificará el ritual de todos los sacramentos, es de veras como para quedar petrificados...

He aquí otra declaración de Pablo VI que va en la misma dirección, pronunciada durante el Angelus del 7 de febrero de 1971, con ocasión de un viaje a la luna, y que constituye un verdadero himno al hombre en camino hacia la divinización:
« Honor al hombre, honor al pensamiento, honor a la ciencia, honor a la técnica, honor al trabajo, honor a la audacia humana; honor a la síntesis de la actividad científica y del sentido de la organización del hombre que, a diferencia de los otros animales, sabe dar a su mente y a sus manos instrumentos de conquista; honor al hombre, rey de la tierra y hoy también príncipe del cielo[8]. »    

Este culto de la humanidad y del progreso ha sido condenado numerosas veces por el magisterio. Cito un extracto de la encíclica Qui pluribus de Pío IX, de 1846,  seguido de una proposición condenada en su Syllabus de 1864:
« Con no menor atrevimiento y engaño, Venerables Hermanos, estos enemigos de la revelación divina, exaltan el humano progreso y, temeraria y sacrílegamente, quisieran introducirlo en la Religión católica, como si la Religión no fuese obra de Dios sino de los hombres o algún invento filosófico que se perfecciona con métodos humanos[9]. »
« V. La revelación divina es imperfecta, y está por consiguiente sujeta a un progreso continuo e indefinido correspondiente al progreso de la razón humana[10]. »

Pío IX es muy claro en relación a los « progresistas »: emplea la expresión « enemigos de la revelación divina ». ¿Qué calificativo mejor podría hallarse para designar a un cardenal y arzobispo de la Iglesia que aprovecha su eminente dignidad eclesiástica para difundir la idea blasfema y herética de que una pretendida « religión del mañana » llegará un día a suplantar al catolicismo? Este hombre se llama Giovanni Battista Montini. A él -junto a Juan XXIII, cabe recordar- se deben el nefasto CVII y su espurio “magisterio”, la devastación de la liturgia romana y la terrible crisis doctrinal, litúrgica y disciplinar que azota a la Iglesia desde hace más de medio siglo…



[2] Para mayor información sobre las innumerables herejías y blasfemias de Francisco, se pueden consultar los libros Tres años con Francisco: la impostura bergogliana y Cuatro años con Francisco: la medida está colmada, publicados por las Éditions Saint-Remi en cuatro idiomas (castellano, inglés, francés e italiano):
Recomendamos igualmente el libro Con voz de dragón, publicado por las Ediciones Cruzamante:
[4] Traducción francesa de la Documentation Catholique: « L’homme moderne n’en viendra-t-il pas un jour, au fur et à mesure que ses études scientifiques progresseront et découvriront des lois et des réalités cachées derrière le visage muet de la matière, à tendre l’oreille à la voie merveilleuse de l’esprit qui palpite en elle? Ne sera-ce pas là la religion de demain? Einstein lui-même entrevit la spontanéité d’une religion de l’univers. » Texto original italiano: « Non capiterà forse all'uomo moderno, mano mano che i suoi studi scientifici progrediscono, e vengono scoprendo leggi e realtà sepolte nel muto volto della materia, di ascoltare la voce meravigliosa della spirito ivi palpitante? Non sara cotesta la religione di domani? Einstein stesso intravide la spontaneità d'una religione dell'universo. »  Ver en la página n° 3 del documento siguiente, activando la función T (« Show text »):
[8] « Onore all’uomo! Onore al pensiero! Onore alla scienza! Onore alla tecnica! Onore al lavoro! Onore all’ardimento umano! Onore alla sintesi dell’attività scientifica e organizzativa dell’uomo, che, a differenza di ogni altro animale, sa dare strumenti di conquista alla sua mente e alla sua mano. Onore all’uomo, re della terra ed ora anche principe del cielo. » https://w2.vatican.va/content/paul-vi/it/angelus/1971/documents/hf_p-vi_ang_19710207.html
[9] « Né con minore fallacia certamente, Venerabili Fratelli, questi nemici della divina rivelazione, con somme lodi esaltando il progresso umano, vorrebbero con temerario e sacrilego ardimento introdurlo perfino nella Religione cattolica; come se essa non fosse opera di Dio, ma degli uomini, ovvero invenzione dei filosofi, da potersi con modi umani perfezionare. »                                

23 comentarios:

  1. ¿Cruzamante sigue editando libros? siempre seguía su blog pero como dejó de publicar pensé que ya no estaba unter uns. En fin, un saludo a Cruzamante.

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    1. Tras una larga ausencia, Cruzamante retomó la actividad editorial en octubre del año pasado, publicando mi libro sobre el inicuo pontificado bergogliano: "Con voz de dragón. Francisco: ¿Vicario de Cristo o Precursor del Anticristo?", el cual se consigue en el Club del Libro Cívico (CABA) y en Lectio (Córdoba).

      http://www.catolicosalerta.com.ar/bergoglio2018/con-voz-de-dragon-tapa-y-contratapa.pdf

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    2. http://cruzamante.blogspot.com/

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  2. Igual que en la pxma canonización de Angelelli, esto colisiona directamente con el poder de atar y desatar conferido por Cristo a Pedro: inducir al error a millones en materia de fe desde la misma cátedra conlleva la cuestión de, o Cristo erró o Bergoglio no es Papa.
    Como siempre, fuerte abz.
    Eorling

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    1. Considero que Bergoglio no es un Papa legítimo, sino un impostor, un usurpador del trono petrino. Y lo mismo pienso de todos sus predecesores conciliares, quienes no han hecho más que difundir a los cuatro vientos el error, la blasfemia y la herejía, amparándose en su aparente investidura pontifical. Veo en ellos a los "falsos Cristos" contra los cuales nos alertó Nuestro Señor en Mt. 24, 24, así como también un cumplimiento incipiente de la "abominación de la desolación en el lugar santo" de Mt. 24, 15, que se verificará en plenitud una vez manifestado públicamente el Anticristo, quien no debería tardar mucho tiempo, dado que el "obstáculo" (katejon) que lo detiene, al que alude San Pablo en 2 Tes. 2, 7-8 -el magisterio infalible de la Verdad- ya ha sido removido...

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    2. Querido Alejandro: Intentas solucionar un poco abruptamente el misterio de iniquidad ¿Fué Judas apóstol o impostor? (lo eligió el mismo Cristo) Amistosamente te recomiendo que no concluyas lo que debe ser concluído por Otros. No hay que cerrar los ojos a este misterio que ocurre, pero tampoco hay que irrogarse el derecho a reducirlo a la medida de nuestra inteligencia. Tu conclusión puede dejarnos al borde de la desesperación frente a una Iglesia que ha sido derrotada totalmente, haciéndose INVISIBLE.

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    3. Querido Dardo: Coincido con vos en que esta conclusión deberá ser algún día proclamada por la autoridad eclesial competente e infalible, ya que mi parecer no reviste esas características. Es más, yo no suelo hablar públicamente al respecto, pues soy consciente de que el tema es delicado; en este caso concreto, se trataba simplemente de una respuesta a un mensaje. De todos modos, debo confesar que no encuentro otra explicación satisfactoria a las herejías de Vaticano II y de todo el herético magisterio postconciliar, sin olvidar el nuevo derecho canónico, la liturgia y la praxis pastoral (ecumenismo, reuniones interreligiosas de Asís, etc.). La infabilidad se transmite a la Iglesia por Cristo a través de su Vicario, pero si éste es "removido" (el "katejon" de San Pablo), puede explicarse que los documentos conciliares -y lo que se sigue de ellos- no estén inmunes de error...

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    4. Alejandro querido, tu silogismo tiene una falla, partes bien de que la conclusión debe ser proclamada por la autoridad infalible, que es lo mismo que decir por Cristo y que es lo mismo que decir que todo es un Misterio. Eso lo dice tu docilidad a la fe. Luego viene tu inteligencia y te muestra la apariencia, lo que ella puede captar, el desastre que es todo esto y no "encuentras otra explicación satisfactoria que...", pero entonces entras y sales del misterio con diferentes herramientas. Cristo es Dios, Pedro se lo dijo, y el Señor le dijo que eso no lo sabía por él, sino porque se lo había revelado el Padre. Pero de pronto ¡Dios moría! ¡Que contradicción! La inteligencia ve el desastre y no le queda otra que concluir que no era Dios, pero la fe dice otra cosa, había un misterio ocurriendo y había que quedar rezando contra toda evidencia esperando que hablara la fe. Y resucitó. En este caso de la Iglesia es lo mismo, calma, no concluyas, desconfía de lo que ve tu inteligencia, desconfía de las apariencias, guarda la promesa, ya entenderemos lo que está pasando, pero no con la inteligencia, entenderemos con la fe. Y sabremos porqué pasa todo esto que parece tan contradictorio. Casi tan contradictorio como que yo, que nosotros, estamos hechos para el cielo; pero no tanto como eso.

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    5. Croco el caso de Judas es diferente, no tiene punto de comparación.

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    6. Hay una evidente analogía, de hecho Caponnetto habla de Iscariotismo cuando habla de Francisco. Piensa esto, cuando Francisco rinda cuentas al Tata Dios, ¿lo hará como un simple hombre, un impostor? ¿O como Papa? ¡ayy! por él, espero que no lo sea, pero me temo que lo es.

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    7. Querido Dardo: Te agradezco tus palabras, que sé benevolentes. Permitime hacerte una confesión: yo hace tiempo que he decidido evitar todo tipo de polémicas y debates acerca de este tema, principalmente porque suele crear divisiones estériles y provocar faltas contra la caridad -actitudes sectarias e intolerantes, epítetos descalificadores, juicios temerarios, etc.-, pero también porque es muy complejo y extenuante de exponer, de ser llevado de modo riguroso. Además, porque he comprobado que, una vez concluido, por lo general, cada cual se mantiene en su postura. Si respondo aquí, es sencillamente porque sos vos, interlocutor benevolente por quien tengo gran aprecio. Amén de saber que con vos ese riesgo no existe, porque no intercambiamos con el prójimo desde la pasión y el orgulloso deseo de querer salir airoso en la “contienda”. Acepto que es un misterio lo que vive la Iglesia actualmente, y que algún día lo comprenderemos, desde ya que no pretendo tener una inteligencia exhaustiva de él, ni remotamente. Y estoy dispuesto a aceptar el juicio que alguna vez la Iglesia emitirá al respecto. Mientras tanto, me cuesta aceptar que papas legítimos, dotados de jurisdicción sobre la Iglesia universal e infalibles en materia de fe y de moral puedan promulgar un concilio herético, una liturgia modernista, un código de derecho canónico y un catecismo que consagran todos los errores de Vaticano II, y que eleven a los altares a impíos manifiestos. Porque los papas tienen, en virtud de sus tres “munus” -docendi, regendi, sanctificandi-, la potestad suprema para enseñar –documentos conciliares, encíclicas, etc.-, para gobernar –el derecho canónico- y santificar –todo lo referido al culto (nueva misa, canonizaciones, etc.)-; si fuesen papas legítimos, no podríamos rechazar esos actos pontificales, los cuales, por otro lado, estarían exentos de errores (infalibilidad de los magisterios ordinario y extraordinario). Ahora bien, nosotros, los tradicionalistas, los rechazamos de plano –y con justa razón, pues transmiten una nueva religión, ecuménica y humanista (cf. las múltiples reuniones interreligiosas de Asís, efectuadas por los tres últimos papas)- desde hace más de medio siglo, y es ahí donde no veo otra manera de explicar esta anomalía sino admitiendo que el enemigo modernista, excomulgado por San Pío X, ha logrado su objetivo de hacerse con el trono de San Pedro, para destruir la Iglesia desde dentro. Sabemos que Cristo tendrá la última palabra, pero resulta que ésta es la situación actual. Termino con un ejemplo: si Francisco fuera un papa legítimo, yo tendría que aceptar dócilmente la canonización de Pablo VI, considerándolo un dechado de virtudes y un modelo a imitar. E, indirectamente, aceptar su concilio y su reforma litúrgica, ya que un santo es por definición intachable en lo doctrinal. Pero salta a la vista que eso es absurdo, dado que sabemos con certeza que Pablo VI es un impío modernista teilhardiano –como demuestro en la nota-, que no profesa la fe católica –y eso con antelación a su elección al papado, al igual que todos sus sucesores - y que su nefasto concilio enseña doctrinas incompatibles con el magisterio de la Iglesia…

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    8. Querido Alejandro: así sería si el Papa careciera de libertad y ante el nombramiento no pudiera hacer otra cosa, que fuera un autómata, pero el Papa bien puede no ejercer esos poderes, por ejemplo, por entender que no hay que imponer el credo con autoridad a estas alturas de la evolución humana (es decir, ser liberal) y simplemente opinar, y no sólo eso, sino decir expresamente que su palabra y sus canonizaciones son sólo opinión y que podemos no estar de acuerdo, y entonces, según el mismo nos deja, pues no estamos de acuerdo. Creo que sabes que esta es la tésis del P. Alvaro Calderón en su libro La Lámpara bajo el Celemín, tésis que deja a salvo el dogma de la visibilidad de la iglesia, que en otras queda derogado. En fin, remito a ese libro y callo, hay que leerlo con trabajo.

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    9. Querido Dardo: Ahora no tengo tiempo de hacer una investigación al respecto, pero no recuerdo que en los documentos de promulgación del CVII, del Novus Ordo Missae, del código de derecho canónico del 83' ni el catecismo del 92' (todos leídos hace tiempo) se dé a entender que el católico se encuentre libre de aceptar o de rechazar esos documentos, por tratarse de una materia opinable. Lo mismo vale para las canonizaciones, no creo que las hayan hecho diciendo que cada cual es libre de pensar lo que quiera al respecto... Personalmente, tengo la convicción de que la situación es mucho más grave que si tuviéramos unos papas simplemente onfundidos y desorientados por la contaminación liberal, padeciendo una suerte de esquizofrenia según la cual profesarían a la vez la fe católica pero se negarían a enseñarla con autoridad por ser víctimas de la modernidad antidogmática y democrática. Pienso que, por el contrario, lejos de ser presa de una crisis de identidad, son autores conscientes de la demolición de la doctrina y de la liturgia en vistas a transformar la Iglesia en una entidad ecuménico-humanista en adecuación con la ideología modernista. No son víctimas de la época, son victimarios determinados y sin escrúpulos de la Iglesia, que aborrecen con toda su alma, y ante la cual todos ellos profesaron en su momento el juramento antimodernista, para luego quebrantarlo alegremente. Releé la declaración del Cardenal Montini que cito en la nota -y es sólo un ejemplo entre mil-, no estamos ante un liberal con ideas confusas, sino ante un modernista evolucionista y panteísta que asume claramente su posición anticatólica... Con respecto al libro del Padre Calderón, lamentablemente no lo tengo ni lo he leído, si vos lo tuvieras en archivo pdf, te agradecería mucho que me lo enviaras por mail, desde ya que lo leería con mucho gusto...

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    10. ¡Hermoso! Quiere leer "gratis".
      Lo que cuesta vale.

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    11. No sé donde se compra, en internet no lo encontré a la venta...

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  3. Dulcinea Argentina19 de octubre de 2018, 5:13

    .........Los cocodrilos Del foso16 de octubre de 2018, 7:34
    Querido Alejandro: Intentas solucionar un poco abruptamente el misterio de iniquidad ¿Fué Judas apóstol o impostor? (lo eligió el mismo Cristo) Amistosamente te recomiendo que no concluyas lo que debe ser concluído por Otros. No hay que cerrar los ojos a este misterio que ocurre, pero tampoco hay que irrogarse el derecho a reducirlo a la medida de nuestra inteligencia. Tu conclusión puede dejarnos al borde de la desesperación frente a una Iglesia que ha sido derrotada totalmente, haciéndose INVISIBLE........AHORA SÍ QUE ESTOY DE ACUERDO CON UD COCODRILO.

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    1. Esta conclusión no es "desesperante". Es, sencillamente, "apocalíptica". Esto significa que, humanamente hablando, ya no queda solución alguna. Pero ella acontecerá, y será perfecta, cuando se produzca la gloriosa Parusía de Nuestro Señor, que la crisis actual hace vislumbrar como muy cercana. El Apocalipsis es el libro de la Esperanza por antonomasia, pues las fuerzas del mal finalmente serán definitivamente vencidas y el triunfo del bien será total... Si el tema le interesa, le sugiero leer la conclusión del siguiente artículo -p. 69-:

      http://www.catolicosalerta.com.ar/bergoglio2018/anathema-sit-bergoglio-sp.pdf

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    2. Me obligas a una última respuesta, no puedes determinar por tí mismo que esta ocurriendo la parusía y tomar entonces decisiones en esa seguridad, eso es una grave presunción. Nadie lo sabe. Te vuelvo a embromar con un libro del P. Calderón, El Reino de Dios, hacia el final dedica un capítulo a esta presunción apocalíptica, apenas pueda te compro ambos y te los hago llegar, La Lámpara... se reedita corregida y aumentada en breve. Todavía estamos charlando y tomando mate, cuando se venga el final, vamos a estar bien jodidos... En fin, aunque es lícito jugar a ubicar en la historia al apocalipsis, siempre hay que estar conscientes que es una gimnasia futurista que puede fallar, y a la vez, siempre esta cerca nuestro final. DARDO

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    3. Para la Parusía falta bastante, como mínimo, siete años -los siete años de la semana de Daniel (la del Anticristo), que aún no ha comenzado...- ¿Porqué digo que se aproxima el desenlace apocalíptico -es decir, el advenimiento del Anticristo, seguido del Juicio de las Naciones -el Dies Irae-, y luego, la Parusía? Porque la Iglesia, Cuerp Místico de Cristo- se encuentra postrada, crucificada, viviendo su Pasión, a semejanza de la que vivió hace 2000 años su Cabeza. La Pasión anuncia la Muerte, y ésta va seguida de la Resurrección. Del mismo modo que el cuerpo físico de Cristo padeció, murió y resucitó, así acaecerá a la Iglesia, su cuerpo místico. Estamos totalmente inmersos en ese proceso. Así como en la Pasión de Cristo su cuerpo físico fue entregado a los malvados para que hiciesen con él lo que quisiesen, del mismo modo, desde el CVII -Concilium Malignantium II (el primero, fue el Sanhedrín de Anás y Caifás), la Iglesia fue tomada por los malhechores modernistas que la azotan, escupen y burlan, desfigurándola espantosamente ante la mirada de los hombres, conduciéndola inexorablemente al suplicio, a semejanza de lo otrora ocurrido con su Divino Maestro. Es vano e ilusorio esperar cualquier tipo de "restauración": el camino al Calvario no conoce retrocesos ni rectificaciones. Alea jacta est. Esto es así desde que Roncalli -y posteriormente, sus sucesores- decidió "aggiornar" la Iglesia, configurándola al mundo, entregándola de esta manera en manos del maligno, príncipe de este mundo. Lo sí habrá, en cambio, y esto con certeza absoluta, es resurrección, la que tendrá lugar tras la gloriosa segunda venida del Señor, quien la devolverá a la vida, haciéndola más bella y esplendorosa que nunca... Con mucho gusto leeré los libros del Padre Calderón. El domingo pasado pedí La Lámpara en el priorato de Córdoba y, para mi gran sorpresa, no lo tenían, ni tampoco Prometeo...

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    4. Querido Alejandro: Todo lo que expresas en esta última intervención lo firmo letra por letra, desde la encarnación comienzan los tiempos apocalípticos, con el agravante que estos Judas, esta "mierda", no son impostores, son mucho peores, son Traidores, son consagrados, son los "carniceros" de Padre Pio. Carniceros porque despachan la Carne de cristo, ojo, la Carne y no Pan sin consagrar. Dios permite esta humillación de su Hijo, la Iglesia está en Pasión y sigue Cristo en Pasión.
      En cuanto a los libros ocurre algo gracioso, se agotan y no se leen, la gente sólo quiere "surfear" en internet, pero los pone en su biblioteca. Son libros de los que hay que comprar dos, uno para garrapatearlo hasta deshacerlos, y otro parea la biblioteca. Un cordial abrazo para un amigo de los tiempos nefastos.

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